Detectar fraude en milisegundos es lo mínimo. El requisito más difícil es explicar cada decisión a un analista — y a un regulador.
El fraude moderno se mueve a velocidad de máquina, así que la detección también debe hacerlo. Pero en servicios financieros, un modelo que no puede explicar por qué marcó una transacción es un pasivo — los analistas no pueden actuar y los reguladores no lo aceptarán.
Velocidad y explicabilidad no son un dilema
Combinamos modelos de puntuación rápidos con atribuciones de características y códigos de razón claros, de modo que cada alerta llega con la evidencia que la respalda. Los analistas atienden casos priorizados y explicados en lugar de reglas en bruto — y la misma evidencia satisface la auditoría y la supervisión.
Una marca que no puedes explicar es una marca sobre la que no puedes actuar.
